TIERRAS

SANTIAGO SERRANO

Santiago Serrano (Villacañas, Toledo, 1942), inició su trayectoria artística en Madrid en los años 70, junto a un grupo de artistas que protagonizaron el retorno a la pintura como práctica dominante. Desde entonces y con un ideario estético propio, ha manifestado, en la totalidad de su obra, su fidelidad hacia los caminos de la abstracción que cultiva siempre con un lenguaje austero y con una gran pureza formal y cromática. 

 

Armando Montesinos analiza sus últimas obras: “Los cuadros y dibujos de sus series más recientes, que componen esta exposición, son dípticos: dos cuadrados que forman un rectángulo. Mientras los bordes horizontales del papel o del lienzo mantienen una continuidad apenas interrrumpida por la fisicidad del corte de unión entre los dos cuadrados, dicho corte se suma a los cuatro bordes verticales para generar unas particiones estables y homogéneas del rectángulo que plantean una discontinuidad del campo pictórico.

 

… Desde hace tiempo el artista viene sirviéndose en sus cuadros de una estructura subyacente que le sirve de anclaje, no para permitirle variaciones sino, precisamente para desviarse de ellas y poder desarrollar, en un mismo terreno conceptual, planteamientos perceptivos diferentes. Dicha estructura es una suerte de T tumbada que, mediante los desplazamientos de sus elementos vertical y horizontal, actúa como una especie de gozne que construye el espacio del lienzo.

 

Así, en el campo de acción formado por los dobles cuadrados descritos más arriba inscribe la T tumbada, que produce nuevas particiones, simetrías, ecos y rimas estructurales, que convocan –sin llegar nunca a concretarlas, pues tienen más que ver con la percepción de extensiones de superficie que con espacios arquitectónicos– presencias de umbral y horizonte, que son, a su vez, activadas, anuladas, tensadas, por las zonas de color. Éstas, construidas con milimétricas matizaciones tonales, ponen en juego intensas tangencias armónicas, sutiles cristalizaciones, condensaciones tanto geométricas como orgánicas. La pintura seca, áspera, que sin embargo alcanza en ocasiones una calidad aterciopelada; el empleo del pigmento como pigmento, es decir, como primitiva materia prima; la eficacia de los negros, en ocasiones de grafito puro; todo ello crea una opacidad de densa atmósfera.”