SPOUT & COFFIN

XAVIER GRAU

Xavier Grau (Barcelona, 1951) presenta en la Galería Miguel Marcos una nueva serie de pinturas bajo el epígrafe de “Spout & Coffin” –Pico y ataúd, en castellano-. Tras tan enigmático y contundente título, se amagan las inquietudes de un artista que trabaja “a tumba abierta”, sin lona ni paracaídas, implicado totalmente en un lenguaje que es a un tiempo herramienta de investigación y laberinto hermético. Grau es consciente de que el lenguaje le posee, y no a la inversa. Ya sea el lenguaje heredado de Duchamp, Picabia, Guston o Picasso, o el que su gesto, su ojo, su mente, han tejido y destejido –como Penélope en su pospuesta espera en La Odisea- a lo largo de 33 años.

En la pintura de Grau se confunden los substratos, pergeñados sobre una especie de líquido amniótico previo al lenguaje articulado por la razón, y se multiplican las lecturas. El rostro como aliento del creador, el trazo grafitesco, el dripping, el ojo-sexo, la luz interior de su particular hortus conclusus, anidan en la superficie de unas telas que ansían trascender crudamente a golpes de pico. Y, al mismo tiempo, temen la asfixia de ese ilógico conjunto de logismos que es el lenguaje. Tras un caos aparente, Grau usa la ironía como distanciamiento físico y mental para desentrañar los jerigonzas del lenguaje y el laberinto del artista en su proceso creativo, hecho de instantes, retazos, apropiacionismos y pequeñas puertas de salida –o puntos de fuga conceptuales-. Se trata de un ejemplar ejercicio de algo que podríamos denominar, con las salvedades oportunas, “automatismo crítico”.