RESTRICTED ACCESS

BERNARDÍ ROIG

La galería Miguel Marcos presenta una nueva exposición de Bernardí Roig (1965), quien no mostraba su trabajo de forma individual en Barcelona desde 2003 en su última exposición en la galería Golpear el Instante.

 

Restricted Access recoge una selección de trabajos (acuarelas, dibujos y esculturas) de Bernardí Roig realizados en los últimos años que exploran, desde una figuración desviada, -como es habitual en su trabajo- , la dificultad de mirar, la quietud de una soledad blindada y la esterilidad del lenguaje.

 

Su trabajo, obsesivo e insistente, es un ejercicio de la mirada que conduce inevitablemente a la ceguera y que ve más allá de la luz. Acumulando imágenes y amontonando luz la mirada se paraliza aunque continúe viendo en el temblor de la revelación o del desvelamiento. Las imágenes deslumbran y por ello desvelan, pero a la vez, enmudecen.

 

Algunos de estos trabajos producen un inquietante silencio, paralizan el habla porque revelan lugares inesperados, nos señalan la relación incestuosa que tenemos con la memoria y la extrañeza e inquietud que late en las pro- fundidades reprimidas de la imagen que heredamos. Conducen a un vacío que la propia imagen llena y absorbe. Pero la imagen no sustituye a las palabras, simplemente las vacía de contenido y las asume o las integra, como palabras de silencio.

 

Esa imposibilidad de ver que se transmite como ceguera de luz ha sido minuciosamente construida por Bernardí Roig como un reto desde la ausencia de color, desde el blanco cegador, desde un instante blanco que insiste en su duración. Hay una inquietante correspondencia entre la luz hiriente de los fluorescentes y la neutralidad blanca (abstracta) que recubre los cuerpos y cabezas de sus esculturas. En el instante blanco congelado la mirada es paralizada como ceguera y como un rigor-mortis, pero también como un instante de revelación, de contemplación de lo que no se puede decir ni contar.

 

La reflexión sobre la mirada de Bernardí Roig ha asumido el modelo expositivo como un “dispositivo de la altera- ción” con una clara voluntad de constituir una intervención visual, planteando un diálogo con múltiples tradiciones históricas e iconográficas que desvelan sus registros narrativos.

 

Esta exposición propone una trampa de la mirada. La luz, de hecho, es la forma de esa trampa que intenta atrapar momentáneamente aquello que no puede ser visto ni dicho, solo mostrado. Un intento de mostrar un caudal de imágenes intempestivas aprisionadas en una zona inaccesible, de acceso restringido, que se encuentra en el sótano, húmedo y oscuro, que hay en nuestra cabeza, pero de la cual no sabemos la clave de acceso.

 

Una figura de tamaño medio, (Ash Mirror, 2020), es brutalmente aplastada contra su propio rostro de cenizas, donde el tiempo coagulado se va amontonando hasta configurar el retrato de alguien que inició el camino de su disolución. Una luz fluorescente cruzada por detrás de la imagen pretende garantizar todavía su presencia.

Dos figuras pequeñas, (DSB. Twins (Tremlett painting Pile Up #), 2020), están colgadas de unos ganchos de carnicero y sostenidas por el exceso de luz que invade la estancia, donde el Wall Drawing del artista británico David Tremlett continúa, en la esquina opuesta, acumulando forma y color. Ese mural se ha convertido en parte estructural del espacio de la galería.

 

Otra figura a tamaño natural, (DSB, 2018), apoyada en una estructura de contemplación, podría ser el doble fantasmático del que mira, del espectador; a la vez que mira y es mirado, se disuelve y reubica entre los objetos que contempla. Lleva una luz atravesada en la boca que cancela toda posibilidad de habla, entonces la espera se enquista y cristaliza la imposibilidad comunicativa. No puede fertilizar el vocablo y queda atrapado en la “creencia muda”.

 

Tres acuarelas, (Liquid memory, 2020), dos de ellas amparadas por el lenguaje de la abstracción, simulan cortinas de luz y una escena de gabinete de carne líquida.

 

Por último, un dibujo, (Last portrait of Monsieur Bertin, 2010), reinterpreta una obra importante de J.A-D. Ingres donde, a través del temblor de la línea que intenta apresar la imagen, el rostro solo consigue ser un amasijo de líneas que se escabullen del parecido.

 

Su trabajo se ha mostrado en estos últimos años en diferentes museos e instituciones internacionales como Kunstmuseum, Bonn, BOZAR, Bruselas, Zentrum Für Internationale LICHTKUNST, Unna, Dortmund, Canterbury Cathedral, Kent, MACUF, A Coruña, Alte Pinakoteke, Munich, Ca Pesaro, Galleria Internazionale d’Arte Mo- derna, Venecia, Kunsthalle Krems, Krems, The Phillips Collection, Washington D.C., Triennale di Milano, Milán, Le Carre d’Art, Nimes, IVAM, Valencia, Museo Carlo Billotti-Villa Borghese, Roma, Science Museum, Londres, Museo Nacional de Escultura, Valladolid, Museu Es Baluard, Palma, Palazzo Fortuny, Venecia, PMMK. Museum voor Moderne Kunst, Oostende, Kunsteverin Ludwigsburg, Sttugart, The Salvador Dalí Museum, Florida, Centre d’Art Santa Mónica, Barcelona, Tehran Museum of Contemporay Art, Teheran, Troubleyn/Laboratorium, Anwers,GAM Galleria d’Arte Moderna, Bolonia, Fondation Européenne pour la Sculpture. Parc Tournay-Solvay, Brussels, Claustro Catedral de Burgos, Burgos, Von Der Heydt-Museum, Wuppertal, Vestfossen KUNSTLABORATORIUM, Oslo, VIDEOTAGE HK, Hong Kong, Centro Cultural La Recoleta, Buenos Aires, Museu Coleçao Berardo, Lisboa, Palais des Nations de la ONU, Ginebra, CA2-Centro de Arte Dos de Mayo, Madrid, Museo Lázaro Galdiano, Madrid, Busan Museum of Modern Art, Busan, South Korea, en la 54a Biennale di Venezia, Instituto Veneto di Science, Lettere ed Arti, Palazzo Cavalli Franchetti, Venecia, MUNTREF, Buenos Aires, Museum Residenzgalerie, Salzburgo, Maison Particulère Art Center, Bruselas y recientemente en Sala Alcala 31 y TABACALERA, Madrid.