RESPIRACIÓN

MAX STREICHER

Las esculturas hinchables vienen teniendo un papel primordial en mi obra desde 1991. En la mayoría de esculturas e instalaciones he utilizado ventiladores industriales y simples mecanismos de válvula, para animar formas tejidas. Con ello, he conseguido inesperados gestos animados.

 

Significativamente, ha sido la utilización de materiales ligeros, como el Tyvek (y más recientemente el nylon spinnaker), la base a partir de la cual he desarrollado mi obra, y más específicamente mi interés por la introducción de movimiento en mis figuras. La ligereza de dicho material, permite una reacción sorprendentemente sutil a la acción del aire que alberga su interior, transmitiendo un  naturalismo insospechado muy cercano a la sensación que tenemos de respirar.

 

Los hinchables son de por se objetos de encantamiento, fantasía y optimismo, aún así a veces las cosas se tuercen, tómese el Hindenburg como ejemplo. En mis obras la posible aflicción ante los caprichos del aire adquiere formas distintas. La escala, es un factor importante. Mis gigantes, por ejemplo, están pensados para abrumar. Parece que estén peleando.

 

¿Pero cuál es el fin de esta lucha? Cualquiera que sea su sentido, depende de la lectura que aporte cada espectador ante su contemplación. A algunos les parecerá al anhelo que precede a toda respiración, la dificultad para levantarse, retratando una imagen de juego, aún de resurrección. Sin embargo, para otros visitantes puede a la vez representar una imagen de tortura. Ambos casos tienen mucho en común con la empatía física, de las fuerzas intrínsecas que nos animan a todos.