PINTURA SIN TREGUA

COLECTIVA

CHEMA COBO, DENNIS HOLLINGWORTH, JONATHAN LASKER, FABIAN MARCACCIO, JUAN NAVARRO BALDEWEG, GLEN RUBSAMEN, JUAN USLÉ, JOSE MAR͍A YTURRALDE

La pintura es un combate contra lo intangible. Un combate que dura ya más de diecisiete mil años, desde Altamira hasta hoy, sin visos de tregua ni de descanso. La pintura no se toma vacaciones porque está más allá de cualquier contingencia humana, ni depende de tecnologías porque su validez es perenne, universal. Y aún con todo, es capaz de registrar, concretar y materializar los compases de cada época, el latido de cada individualidad, la piel de nuestros estados de espíritu.

Es por esa fe en la pintura, una fe no excluyente pero inquebrantable, que en la Galería Miguel Marcos hemos apostado y seguimos apostando por dicha forma de creatividad intemporal e infinita. Sin tregua ni cuartel, queremos proclamar las múltiples facetas de un lenguaje, de un proceder, de un amor apasionado y desmedido por la pintura de nuestro tiempo, a través de ocho creadores punteros: Chema Cobo, Dennis Hollingsworth, Johathan Lasker, Fabian Marcaccio, Juan Navarro Baldeweg, Glen Rubsamen, Juan Uslé y José María Yturralde.

¿Qué une a ocho pintores vivos, nacidos en lugares y épocas distintas, con técnicas y procedimientos que van del monocromo a la figuración? Su apuesta, sin concesiones, por redefinir el lenguaje pictórico partiendo de la tradición. Su desigual combate por trascender las apariencias ópticas abandonando toda tentación de complacencia. El ahondamiento en un lenguaje tan personal e introspectivo, a tumba abierta, que sólo puede ser abordado desde la poética de lo universal. Ut pictura poesis.

Muchos son los itinerarios posibles en esta “pintura sin tregua”. Uno podría pasar de un tentador beatus ille en el metafísico paisaje de Chema Cobo –Do not cross the Scene, 2009, en clara alusión a la utopía imposible–, o de la arcadia escenificada en un vaso de Navarro Baldeweg –Copa azul y ventana, 2003–, al Rapto de Europa (2009-2010) del argentino Fabián Marcaccio; una obra mitológica pero trasladable a la actualidad financiera, realizada mediante una superposición de tecnologías y materiales que remedan la materialización arqueológica del devenir pictórico. E incluso partir del insólito maridaje entre naturaleza y mobiliario urbano del pintor hiperrealista californiano Glen Rubsamen –Sevilla airport, 2001– a través de un unívoco claroscuro para llegar a la mirada múltiple, iterada, fascinada por la herencia del futurismo italiano de Juan Uslé –Città aperta, 2006-2007–, pasando por las matéricas acumulaciones post-informalistas de los norteamericanos Dennis Hollingsworth –Been like that, 2009, inspirada en la obra de Goya– y Jonathan Lasker –Expression as an object, 2007–, o las gradaciones monocromáticas del Posludio (2000) de José María Yturralde.

En fin, uno o mil senderos para festejar la perennidad del hecho pictórico, para descubrir los armónicos naturales que se esconden tras la diversidad de estilos y procederes, individualidades y tradiciones de una pintura sin tregua, en perpetuo movimiento, buscándose a sí misma.