PARALLEL WORLDS

STEPHAN ACH

Stephan Ach (Essen, Alemania, 1958), estuvo rodeado por el mundo artístico desde muy joven.  Descubrió en la fotografía su verdadero talento y medio de expresión artística. Se graduó en la Escuela de Arte y Fotografía de Munich en 1982 y se ha involucrado en el mundo de la moda (trabajando entre Nueva York, Paris, Munich, Barcelona y Miami) y también en el mundo cinematográfico (en 2000 ingresó en la New York Film Academy). Ha expuesto recientemente en Miluno Showroom (Mexico City, México, 2011), en Miami Art Week y Wynwood Art Walk (Miami, EE. UU, 2012), en la Feria Art Palm Beach (Palm Beach, EE. UU, 2013), en Zona MACO (Mexico City, México, 2013 y 2014) y en ARCO (Madrid, España, 2014).

Filósofos, matemáticos, científicos y literatos han racionalizado el mundo con el fin de comprenderlo. Así, tenemos explicaciones sobre el mundo visual, pero ¿qué hay detrás de lo que vemos? Stephan Ach nos muestra en esta exposición de la Galería Miguel Marcos que existen mundos paralelos. Si ponemos atención, podemos verlos detrás de cada una de las fotografías expuestas.

Los mundos paralelos detrás del mundo visual, en palabras del artista, se encuentran en el camino hacia la magia de la vida que es, a su vez, un camino hacia uno mismo: cuando eres uno con tu ser verdadero, con el resto del mundo y con lo divino en ti, se produce un momento mágico. Y es así como, despojándonos de la primera capa de realidad visual, obtenemos “la bella sensación de lo mágico detrás de la vida”.

Quizá, dado que este proceso de encontrar la magia es contemplativo y personal, la muestra de Stephan Ach tiende a una aparente calma. Es, desde esta tranquilidad, sin artificios, que el espectador puede apreciar lo que surge de detrás de la fotografía, la magia.

Su obra también busca los momentos de desequilibrio y desorientación: en sus fotografías, un pequeño tanto por ciento es fácilmente identificable, pero el otro tanto por ciento, mayor en superficie, es imagen nebulosa, borrosa. Con esto, el artista nos desconcierta y nos incita a buscar un sentido a lo impreciso. Sin darnos cuenta, estamos desarrollando un proceso creativo. Según Stephan Ach, nuestra trayectoria vital está dividida en “cajas” (escuela, universidad, matrimonio, profesión…); pasamos de una a otra con rapidez porque nos sentimos inseguros “fuera de la caja”. Pero su fotografía se deleita justamente en este momento de “fuera” para buscar lo impredecible y ver nuevos caminos.

Con estas premisas, nos sumergimos en obras tranquilas y vagas que pretenden mostrarnos los mundos paralelos –mágicos, “fuera de la caja”– que existen detrás del mundo visible.

La serie World within (Mundo interior), imágenes borrosas y vibrantes, representan “nuestra existencia como una unidad del dentro y del fuera, flotando en un mundo líquido”. A pesar de que la figura parece estar en transformación, la obra transmite equilibrio. Esta es la paradoja de la obra del artista: imágenes que podrían provocarnos confusión por su imprecisión nos evocan el momento mágico del que hablábamos al inicio, el momento de comunión con nosotros mismos, el entorno y lo divino.

Visible calm (Calma visible) recrea bosques frondosos, inquietantes. Sólo debemos observarlos, no intervenir ni acelerar nuestras impresiones, así llegaremos a los mundos paralelos a los que alude el autor. Lo mismo sucede con los Untitled. Disfrutando de la imagen, los colores, el juego entre lo distinguible y lo insinuado, el espectador se deja seducir con la impresión que la fotografía proyecta. Así nos reconciliamos con lo desconocido y activamos un estado mental que busca sentido donde parece no haberlo. 

Joropo tiene un halo de disfrute que nos remite a la magia de lo fascinante. La primera fotografía hace referencia a un baile de Colombia y Venezuela, con influencias africanas e hispanoárabes. Los vestidos de las bailarinas, que bien podrían ser flores tropicales, nos conectan con la libertad, la diversión, la liberación y el trance. Al fin y el cabo, el baile es un medio de expresión no-verbal y, por ello, contiene implícitas nuestras ideas y emociones.  

En suma, la muestra de Stephan Ach invita al goce de sus fotografías y también a tener en cuenta estos mundos paralelos donde la magia de conectar con uno mismo y con el entorno dota a la vida de una nueva belleza. Cada momento es único. Se trata de una mirada centrada en el ahora como forma de vivir intensa y pacífica, aceptando la incertidumbre como oportunidad para vivir un proceso creativo con el que encontrar nuevos significados. Así pues, Stephan Ach no sólo nos brinda una propuesta estética, sino una nueva mirada para comprender el mundo. El Arte trata de lo humano y lo divino y, por ello, cada contribución novedosa de un artista revive el eterno diálogo entre lo que vemos y el trasfondo de lo que vemos.