METAMORPHOSIS - THE FLOODED ROOMS

CLARE LANGAN

Los nuevos trabajos de Langan presentados en la Galería Miguel Marcos, The Flooded Rooms y Metamorphosis –con música del compositor Jürgen Simposon– denotan ciertan continuidad con la trilogía anterior (1999-2002). En The Flooded Rooms, las lentes distorsionan y sobreiluminan una serie de estancias vacías, inundadas por el agua, en una casa de austeras paredes y edad incierta. Metamorphosis es un encadenado de tres temas: la ciudad bajo los efectos del viento y la nieve, el interior de una casa en el que caen silenciosos copos, y la naturaleza desnuda mostrando toda su implacable fuerza; montañas nevadas, el mar embravecido.

En estas obras, adivinamos las preferencias estéticas y espirituales de Clare Langan: entre el cielo y el infierno, quimeras contrapuestas, opta por un limbo a un tiempo físico y simbólico.

Pero si hay alguna cosa difícil de cartografiar, precisamente, es el limbo. El espacio entre la frontera y el más allá. La física y la metafísica tienen sus doctores; la mirada interior a la esencia de la propia mirada, el cuerpo extraño en su sujeto, disfrazado bien de sublime, o de siniestro, surfea a lomo de lo onírico desnortado.

Es en la dificultad de la comprensión donde brota la poética de Langan, más allá de las catástrofes naturales y de la desolación de un espectador errático, a quien han sustraído el destino.

Sin concesiones a los efectos digitales, como si tratara de descrifrar la escritura visual de un astigmático, con filtros coloreados a mano, filmando la proyección, desviando el curso del significante, las naturalezas desbocadas de Langan, proyectadas en una imposible cueva de Platón, transmutan el dolor en estética, la experiencia en falso recuerdo, el frío glacial, el viento eterno o el calor sofocante en un punto de fuga argumental.

Existen no interiores y no paisajes, la cuestión en cine no es tanto cómo ni dónde ni quién, sino cuándo. Y la manipulación del tempo y del montaje nos permeten entrever su obra como una alquimia o una hermenéutica reversibles. Del mismo modo que un buen cuadro es igual de bueno del derecho que del revés, sus proyecciones pueden ser vistas en múltiples direcciones.

El tiempo espacio de Langan es el loop: en una cinta de moebius es tan importante ir más acá que más allá. Instalarse en el dolor hasta la insensibilidad, hasta la confortabilidad, es una opción tan ética como su complementario.