MAMMATUS

MAX STREICHER

El artista canadiense Max Streicher (Olds, Alberta, 1958) presenta su segunda exposición en la galería Miguel Marcos, de Barcelona, bajo el epígrafe de MAMMATUS.

Mammatus, que proviene del latín "mamma", o ubre, es el nombre otorgado a una forma de presentarse la base de ciertas nubes: se trata de estructuras llamativas y raras, que se forman por corrientes verticales descendientes. Su forma recuerda, pues, unas alimenticias y volátiles ubres que se espera alimenten la tierra como lo haría una madre con su propio hijo.

Max Streicher lleva dieciséis años trabajando exclusivamente con esculturas hinchables, alimentadas por ventiladores industriales y simples mecanismos de válvula, para animar formas tejidas. Para ello, utiliza materiales ligeros como el Tyvek o el Nylon Spinnaker, susceptibles de reaccionar a las corrientes de aire con movimientos y ritmos muy cercanos a la sensación que tenemos al respirar.

El tamaño de los hinchables de Streicher es monumental, abrumador. Así permite a sus obras adquirir una escala dramática y un detalle en su vida interior, que se traducen en un particular estado de espíritu de inquietud para el espectador.

En las dos salas grandes de la galería Miguel Marcos, hay sendas nubes MAMMATUS, colocadas a una altura suficiente como para que sintonicemos con ellas, y descubramos con minuciosidad entomológica su traslúcida piel, atravesemos la frontera que separa la tierra -lo concreto- del cielo -lo infinito-, descubramos los querubines sin alas que de ellas emergen, como flotando en el limbo a la manera de los clásicos de la pintura barroca -y a su cabeza, el veneciano Giambattista Tiépolo-, e incluso reflexionemos sobre el pasaje bíblico del Génesis en el que Dios insufla Adán de su "aliento vital", el alma, para inaugurar el género humano. Un objeto que no respira, está muerto. Y Streicher se sitúa en el umbral, en la frontera entre lo concreto y lo espiritual, entre lo vivo y lo inerte, entre la visibilidad y la invisibilidad de lo etéreo, siempre con un contrapunto tenebroso, inquietante, de formas kafkianas.

En la tercera de las salas en exposición, Streicher presenta una serie de fotografías "despositivadas" con imágenes de caballos rampantes, hinchables realizados para recrear las Eglogas de Virgilio, preludio de una "pax romana" incierta.