LEZAMAR

CRISTÓBAL ORTEGA

LEZAMAR:

“UN CARACOL NOCTURNO EN UN RECTÁNGULO DE AGUA"

 

Han pasado dieciocho años desde mi primera exposición individual, Poemas de luz, una propuesta influenciada por la poesía de Emily Dickinson y los espacios de San Francis. Buscaba entonces una mímesis con los versos de la poeta norteamericana, por su obsesión por conseguir que la palabra y el poema sean, más que signifiquen; donde lo no dicho, los espacios en blanco, la insinuación y la ambigüedad alcancen en el discurso tanto valor como lo explícito.

 

Sin haber dejado totalmente atrás estos modos de entender lo que para mí es pintar, llego a Lezamar, “hacer a la manera de Lezama”, que es: como, el camino hipertélico* de la imagen, atraviesa el espejo de la causalidad aristotélica, para conformar el espacio invisible, gracias a una simultaneidad barroca, en una tela de araña.

 

Lezama Lima, poeta cubano, soberano del hermetismo más absoluto, transforma la palabra en imagen para descontextualizarla: utiliza la imagen para deshacerse de la necesidad significante de la palabra, la cual por tanto queda libre para comunicar una realidad de invención propia. En palabras de Lezama: “Como la verdadera naturaleza se ha perdido, según Pascal , todo puede ser naturaleza. Mi objetivo es sustituir naturaleza por imagen.”(Lezama hace un Malévich).

 

En Lezamar, utilizar el color en el sentido suprematista** del término, estructurando y consolidando la obra pictórica, es el camino hipertélico, “el acto que vence todo determinismo para ir más allá de su finalidad”. 

 

Cuando, ante la observación de una de las pinturas, una mancha azul se convierte en una ballena nadando en las profundidades oceánicas, eso es la vivencia oblicua. En boca del pintor cubano: “Lo que me gusta y me sorprende son las inauditas tangencias del mundo de los sentidos, lo que he llamado la vivencia oblicua, cuando el timbre del telefónico me causa la misma sensación que la contemplación de un pulpo en una jarra minoana”.

 

Las sudoraciones que reproduzco en mis obras son la formación de un espacio cuántico, del aquí pero estando allí, lo que no es otra cosa que el barroquismo utilizado por Lezama como espacio de simultaneidades. “Para mí el barroquismo es una condición muy nuestra, una condición muy americana. Yo diría que dos elementos precisan las condiciones del barroco nuestro, que es la simultaneidad, es decir, lo que para los europeos es sucesivo para el americano es simultáneo y le da un turbión sobre su pensamiento”.

 

Todo esto, regido por el espacio de araña: “la araña crea un espacio que es la electricidad de la tecla, su comunicación con el espacio invisible, y ese ámbito es superior al del hombre, porque ella misma lo segrega y elabora. El hombre también debe segregar su espacio”. 

 

Lezamar es, en esta exposición, recorrer los caminos lezámicos para configurar nuestro propio espacio creador. Mi ambición es que esta exposición suscite en los espectadores aquello que Lezama admiraba en un escritor: “Que maneje fuerzas que lo arrebaten, que parezca que van a destruirlo. Que se apodere de ese reto y disuelva la resistencia. Que destruya el lenguaje y que cree el lenguaje. Que durante el día no tenga pasado y que por la noche sea milenario. Que le guste la granada que nunca ha probado y que le guste la guayaba que prueba todos los días. Que se acerque a las cosas por apetito y que se aleje por repugnancia”. 

 

Cristóbal Ortega

 

*Hipertelia: Desarrollo excesivo de un órgano que hace que pierda su función. Por ejemplo, los colmillos del mamut.

**suprematista: en el concepto de Malévich que aboga por una pintura plenamente pura, la pintura es un medio de construir formas nuevas.

Nota: el entrecomillado en negrita pertenecen a conversaciones de Lezama en el libro : Así hablaba Lezama Lima. (Ciro Bianchi Ross) Colección Sur 2010