HORIZONTES I

JOSÉ MARÍA YTURRIALDE

Esta exposición muestra algunas de las últimas obras de José María Yturralde que inciden o evolucionan en su reflexiva indagación de las ideas en torno al espacio, al tiempo, la infinitud y lo sublime donde el vacío, cuna energética de todo inicio, es aquí el origen de una dirección espacial lejana, un horizonte de sucesos como umbral de nuevos, desconocido universos.

Desde la noción desvelada por Burke en torno a lo sublime a mediados del XVIII o los intentos de Kant para definir tal concepto, “Sublime es el nombre que damos a lo absolutamente grande”. (Lo absolutamente inmenso se desprende que es el infinito) a Jean –François Lyotard, que se refiere a lo sublime como lo opuesto a lo que se puede consumir o desgastar, aquello que “no podemos digerir” Shopenhauer antes, en su tercer libro "Die Welt as Wille und Vorstellung" nos devuelve a la naturaleza, nos habla de otras formas de entender lo sublime, “Imaginémonos en una solitaria región frente a un ilimitado horizonte, bajo el cielo totalmente vacío de nubes, con árboles y plantas sin un soplo de viento, sin animales ni hombres”… Finalmente no hay diferencia en aquel sentimiento que puede ser producido tanto por un paisaje real como por una pintura.

Una forma poética de expresarlo la hallamos en un proverbio Tuareg: “La morada del hombre es el horizonte”… cita obligada aquí como pulsión que en parte origina la serie que podemos contemplar en esta muestra, un exiguo “paisaje”, un desierto, el vacío que se intuye al ser atravesado por una línea o forma de energía cercana que activa otras direcciones, otros ámbitos o lugares que pueden llevarnos a una experiencia cercana a lo sagrado, a una forma de contemplación como nuestra actitud ante un jardín zen.

Hay también una cierta referencia a la visión metafísica de algunas pinturas románticas, el “Monje junto al mar” de Fridedrich, o el “Gordale Scar” de James Ward. Asímismo podemos invocar a la intensidad de la poesía mística española San Juan de la Cruz, Santa Teresa… o la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz. Más cerca en el tiempo alude a obras de Barnett Newmann, Kenneth Noland, por supuesto Rothko, las “Sea pieces” de Hiroshi Sugimoto o la videoinstalación “A Laundry Woman, Yamura River”de la artísta coreana Kimsooja, entre otros muchos referentes por no hablar por ejemplo de la música (Morton Feldman).

“Horizontes” se refiere aquí a esa cierta visión humana que tiende hacia la noción o apertura de vastos e insondables espacios, a una experiencia pictórica que intenta trascender su propia orgánica materialidad para acceder a ese posible umbral de lo absoluto, expresado a través de la luz-color o su ausencia, el positivo-negativo siempre vibrante de la materia, de la energía pulsante que como un gran río cuya corriente y vórtices en su largo periplo hacia el mar, que es otro comenzar, genera aquella distante línea difusa que une o separa, que nunca alcanzamos y nos diluye en la turbulencia unidimensional de su onda, quizás como extensión geométrica y mental de nuestra conciencia.