GET REAL!

CHEMA COBO

Bajo el título GET REAL! la galería Miguel Marcos presenta la muestra individual de Chema Cobo (Tarifa, 1952), uno de los principales artistas de los años ochenta. Su obra pudo contemplarse anteriormente en la galería en varias exposiciones individuales. 

 

La exposición pone de manifiesto la actualidad de los principios que dirigen los códigos conceptuales de la pintura de Chema Cobo, que recurriendo a la retórica de “lo sublime” y a la alegoría barroca, escenifica teatralmente las relaciones entre cultura y memoria, toma distancia y adopta una actitud crítica sobre la evolución del arte y la cultura contemporánea. 

 

Se trata de una cuidadosa selección de pinturas y acuarelas realizadas a lo largo de los últimos tres años. Moviéndose en espacios complejos y paradójicos de colores irreales e intensos, nos encontramos ante unas siluetas fantásticas, a menudo fragmentadas que nos llevan al mundo de los juegos y los contenidos narrativos o discursivos, cuestionando la misma idea de representación, cuya naturaleza es para él siempre inconclusa. 

 

La obra de Chema Cobo es en gran medida grotesca, llena de sentido del humor, muy en la tradición de la ironía romántica o de una poética becketiana de lo absurdo. La máscara, por ejemplo, que aparece recurrentemente en la producción del artista viene de la tradición de la emblemática manierista y barroca que en su momento atrajo a Picasso, Ensor o Magritte por citar algunos, tiene esta vez una lectura distinta, en gran medida conceptual, invitando al espectador al universo plástico y filosófico chemacobiano, poniendo en evidencia que las cosas no son lo que parecen. De ahí nos encontramos ante una secuencia de obras, donde el orden y el sentido los determinarán el propio visitante. 

 

Otro tema recurrente es el Joker, la figura carnavalesca y desestabilizadora que va vestido de bufón o arlequín, que desde los años noventa tiene un gran protagonismo en la producción del artista, actuando como el maestro de ceremonias de una farsa anónima, presentando la obra de una forma que recuerda, en cierto modo, al Loplop de Max Ernst, revelando el artificio de las pinturas. Aunque el artista cita constantemente el juego y la transforma- ción en personajes ficticios como Ubu Rey de Alfred Jarry o Alicia de Lewis Carroll. 

 

Las palabras permiten a Chema Cobo ir aún más lejos, enfrentando los elementos verbales con los visuales en el sentido mas explícito. Es un ir y venir continuo en el espejo de la representación y el sentido. En él, persigue la gradación entre luz y sombra. El anverso y el reverso de la experiencia. Esta elección de aforismos, en la tradición conceptista del barroco español, se concilia en una síntesis hilarante con el sentido de los “juegos de lenguaje”, pero articulados con el espejo de la visión, finalmente creando un paradigma propio lingüístico-visual del artista. El texto inscrito en la escena visual, siempre en inglés, lo podemos percibir como otra forma de dualidad, un intento de evitar la caída en el chiste, lo obvio, para buscar en cambio la universalidad. 

 

A lo largo de su carrera artística, ha expuesto en numerosos museos y centros de arte. Entre los últimos podríamos destacar la muestra antológica de dibujos titulada “El Clamor de las moscas” en el CICUS, sala de la universidad de Sevilla, y su recién inaugurada secuela en la Antigua Escuela de Magisterio, de la Universidad Jaén.