FRAGMENTOS A SU IMÁN

CRISTÓBAL ORTEGA

La galería Miguel Marcos presenta a partir del sábado, 21 de mayo, una nueva exposición individual de Cristóbal Ortega: Fragmentos a su Imán, en la que podrán contemplarse una serie de obras procedentes de su más reciente producción.

 

El sugerente título, es una invitación por parte del artista a un mundo onírico, de imágenes flotantes vagamente insinuantes, donde el lenguaje autosuficiente e independiente de la abstracción, invita a la contemplación de vibrantes e insólitas formas: aves, plumas, peces, moluscos, flores, plantas, etc. Temas zoológicos y botánicos surgidos de la explosiva Naturaleza, que flotan en un espacio líquido o aéreo, absolutamente ilusorio.

 

En los últimos años, el mundo del arte ha visto un nuevo resurgir de la pintura, de forma casi espontánea y sin mucha discusión teórica. Cristóbal Ortega (Alhaurín de la Torre, Málaga, 1970) pertenece a ese movimiento y, tal como expresa Enrique Juncosa, en la introducción del catálogo de la última muestra del artista, Poemas de piel, que tuvo lugar en su ciudad natal entre septiembre y noviembre de 2021

 

“Las imágenes de su pintura surgen de los procesos que utiliza en su trabajo, algo tal vez también generacional, puesto que bastantes de los nuevos pintores exploran cuestiones metalingüísticas y procesuales con su trabajo. Además, la pintura de Ortega se relaciona también con algunos aspectos de la estética tradicional china, sobre todo con sus pinturas caligráficas, algo que otorga a su obra una gran personalidad”. 

 

Técnicamente, el artista sigue basando su trabajo en lo que él llama Sudoraciones: la obra se plasma en el reverso de la tela, la cual está sin imprimar, y ofrece al espectador el resultado de una “transpiración” de aspecto aleatorio y volátil, que huye de cualquier realidad, y nos introduce en lo fantástico, etéreo, casi en el voyerismo científico, ofreciendo la posibilidad de ser observadores de la vitalidad de la biosfera, a través de la imaginación del artista.   

 

Interesado en la poesía, son muchos los rapsodas que han dejado sus influencias en la obra de Cristóbal Ortega. Explorador incansable de la lírica, el insólito neobarroquismo de los versos del poeta cubano José Lezama, uno de cuyos poemarios precisamente da título a esta exposición, proporcionan a la misma ese halo de revelación y de enigma, sin aclaración inteligible, que no deja de ser fascinante. 

 

El visitante podrá percibir la habilidad del artista de crear sus trabajos en muy distintos formatos, algo poco habitual: cuadrados, de distintas medidas, algunos ligeramente verticales, o incluso tondos, con fondos pardos o ligeramente blanquecinos, utilizando una paleta muy elaborada, en ocasiones sutil, en otras vehemente, al igual que su pincelada, entre el gesto y el libre albedrio, y el pulso firme y contundente.  Todo ello acentúa la sensación de un movimiento circular, sin fin, procedente de diversos y muy distintos núcleos. 

 

Cristóbal Ortega es arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla en la especialidad de Urbanismo, dedicándose profesionalmente a la pintura desde los años 90. Sigue trabajando entre Málaga y Pekín, aunque recientemente se ha instalado en Miami, Florida (EE.UU). Es ésta su cuarta exposición individual en la galería, después de Lezamar (2019), Súnyata (2018) y Háptica en 2015.