DIÁLOGOS. BEUYS - BROSSA

JOSEPH BEUYS & JOAN BROSSA

BEUYS / BROSSA: VIDAS PARALELAS

La galería Miguel Marcos ha decidido confrontar las obras de estos dos artistas tan particulares para generar un diálogo en el tiempo y el espacio, a través de una serie de fotografías, registros, esbozos, libros, serigrafías y objetos de Joseph Beuys, y poemas objeto y poemas visuales de Joan Brossa. Se trata de dos estéticas aparentemente opuestas, pero coincidentes en su trasfondo: la voluntad estética de Wagner, la inteligente ironía de Marcel Duchamp, y el deseo por extender el arte a todos los ámbitos de la vida –muerte incluída.


¿Qué tienen en común Joseph Beuys (1921-1986) y Joan Brossa (1919-1998)? Aparentemente, poco. Ambos fueron seducidos por el pathos del material, la sustancia otra del positivismo científico. Ambos recolocan el arte fuera de la escena habitual, cultivan la pluridisciplina. Beuys sublima, Brossa, deconstruye. Beuys pretende sacralizar las relaciones sociales mediante la comunión con la naturaleza, la deshumanización por la animalización. Beuys es el chamán, Brossa el prestidigitador. Beuys se encierra en la jaula-galería y enseña la historia del arte a una liebre muerta, sin ironía, con el rostro embadurnado de miel y pan de oro. Brossa se recluye en su piso de la calle Balmes, sobre una montaña de recortes de periódicos, y sale religiosamente cada atardecer a su sesión de filmoteca. La pedagogía alternativa de Beuys se enfrenta al academicismo de Brossa.

Beuys viste su arte en una mitología hecha a medida: durante la segunda guerra mundial, su avión cae abatido en Crimea. Es encontrado por una tribu nómada de tártaros, untado de grasa animal y envuelto en fieltro. Renacido mediante este método tan efectivo como simbólico, abandona su vocación de pediatra y se encamina hacia la senda del arte.

Brossa es movilizado durante la guerra civil al frente republicano de Lérida. Allí, divierte a sus compañeros con trucos de baraja e historias insólitas. Al terminar la contienda, es enviado a hacer el servicio militar a Salamanca. Allí descubrirá a Freud, el automatismo psíquico y las imágenes hipnagógicas –elaborados a través de sueños conscientes-. El poeta pastelero de Sarrià, J. V. Foix, le introducirá en la disciplina poética, mientras que Joan Miró –a través del sombrerero y mecenas Joan Prats- le adentrará en el automatismo psíquico y el antiarte.

Beuys estudia con profusión a Jung, Leonardo da Vinci y sobre todo a James Joyce. De Novalis toma la sentencia “todo el mundo es un artista”, y de Steiner, los aspectos más sociales de las ciencias naturales, como el comportamiento de las abejas. Su mente elabora un animalario a medida, retomando la tradición mística alemana, la espiritualidad expresionista y la utopía social dadaísta.

Brossa, mientras tanto, realiza su primer poema objeto: un pedazo de papel de charol, recogido de la basura y expuesto, tal cual, sobre un soporte. Descubre el cine, la ópera y el ballet. Se inicia en el teatro y escribe sus primeros guiones. También colabora con el grupo Dau al Set, un movimiento de vanguardia que enlaza con el surrealismo de preguerra con los corrientes contemporáneos, recurriendo a la estética de lo mágico, el primitivismo, el automatismo y el collage.

Beuys orientará su carrera hacia la práctica política, lo que le merecerá ser expulsado como profesor de plástica monumental, mediante iniciativas como la Organización para una Democracia Directa a través del Referéndum, la Universidad Libre Internacional para la creatividad y la Investigación interdisciplinar, o plantadas masivas de árboles. Esta forma de ver el arte como motor de cambio social y transformación ideológica le encumbrarán como uno de los padres del nuevo arte fraguado a inicios de la década de los sesenta.

Brossa tardará un poco más en ser reconocido públicamente, hasta 1986, fecha de su primera antológica en la Fundació Miró, de Barcelona.

Beuys y Brossa han expuesto en instituciones como el IVAM, de Valencia, o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, pero nunca habían coincidido en un mismo espacio. Esta, pues, es una especial oportunidad para la reflexión y el diálogo artísticos de dos de las figuras señeras de la creatividad contemporánea.