ABSTRACCIÓN

COLECTIVA

XAVIER GRAU, LIN MO, CRISTÓBAL ORTEGA, MANUEL VALENCIA

La muestra: “Abstracción” presenta a cuatro artistas de nivel internacional, que viven y trabajan entre Europa y China. Una mezcla cultural que supone una reflexión sobre lo absoluto y lo neutro, trascendiendo la frontera territorial y artística, a través de la forma imprevisible y del trazo vehemente;  un diálogo silencioso en busca de la paz interior, y a su vez,  la aventura del sentimiento del color.

 

El taoísmo, la milenaria filosofía china, define a la perfección el concepto de abstracción: “La presencia superficial no es el todo; todas las cosas se elevan, se vuelven grandes y luego retornan a su raíz. El camino del no ser lleva a la quietud y la observación, conduciendo a su vez, lo múltiple a la unidad”.

 

Las obras seleccionadas para esta exposición, nos llevan más allá del realismo de la representación para captar voluntades concretas. Cada uno de los cuatro artistas,  abarcan distintas técnicas y disciplinas,  que logran obras de diversa condición experimental, al margen de estilos o posibles narrativas:

 

Xavier Grau (Barcelona, 1951). Fue durante los años setenta del siglo XX, uno de los puntos fuertes del debate plástico español. La pintura de Grau, se desvía hacia una abstracción que mantiene inalterada la tensión interna entre el color y el dibujo, sin reducir su vivacidad cromática ni el movimiento de sus superficies, que están contenidas por el ritmo de las formas que articulan su estructura interna.

 

Los trabajos de Lin Mo (Harbin, China, 1962) presentan con pulso caligráfico, paisajes neuronales en perfecta armonía con los de la tierra. En sus obras, se puede sentir el aliento interior de la vida. Las figuras se encuentran dispersas y brumosas,  destacando el alma, veces con temor, otras con sorpresas, siendo algunas la expresión de un dulce y tierno deseo, para al final, converger todas en el lienzo, gracias a un poder tácito,  en el que se encuentra exactamente el espíritu del arte chino:  de forma dispersa, pero de esencia unida.

 

La obra de Cristóbal Ortega ( Málaga, 1970) se caracteriza por la representación de sucesiones de notas pictóricas de diversos timbres y formas, armonizadas dentro de una particular partitura.  Su singular concepción pictórica da lugar a obras en las cuales, los amasijos de óleo abundan en los reversos. Una técnica que parte de la sudoración, es decir, del traspirar del óleo a través de las finas capas de lino. Colores que se entremezclan e interactúan generando sinergias y movimientos.

 

Los paisajes de Manuel Valencia (Madrid, 1954) sugieren una reflexión a través del rasgo delicado y enérgico de fascinantes líneas. Sus trazos, a modo de sello particular, y la manera en que se entrecruzan y interactúan, generan un impulso y movimiento que reflejan la dualidad del caos y el orden del cosmos. Sus vistas son aisladas y silenciosas,  en clara alusión a la fragilidad de la naturaleza,  y los vínculos humanos con la misma.