2002

XAVIER GRAU

El crítico Jaume Vidal Oliveras profundiza en la obra de Grau (Barcelona, 1951):


Formalmente, Xavier Grau hace pensar en los abstractos americanos. La suya aparenta ser una pintura espontánea, del gesto y del color. Pero esto no es todo, porque si el efecto es de una gran frescura e inmediatez, al mismo tiempo su pintura responde a una idea de estructura y composición.

 

 Xavier Grau construye el cuadro en un proceso de superposiciones: los trazos y los planos de color se superponen en sucesivas aplicaciones de manera que el resultado final deja entrever las diferentes capas de pigmento que se han sobrepuesto.

 

Su pintura es una sucesión de pieles que se van sobreponiendo; un proceso de corrección o redefinición en que el último trazo es reelaborado por otro ulterior.

 

Aunque en sus últimas obras se observe un cambio de rumbo, hasta ahora uno de los aspectos más significativos han sido las veladuras. Y un hecho al que no se ha prestado demasiada atención es que Xavier Grau utiliza la pintura como puede utilizarla un maestro veneciano. La pieza más importante de la exposición, el tríptico titulado Trinomio, es un ejemplo de esta pintura  de transparencias, de matices, de difuminados y de materias que se deshacen. En este proceso de capas de pintura superpuestas, Xavier Grau diluye formas y trazos. De ahí ese efecto de profundidad atmosférico de algunas de sus obras , y de ahí también esa opacidad y misterio que posee su pintura.